NBA - cafedeportivo

Ahora

RESULTADOS MLB

Café Deportivo - MLB

⚾ CAFÉ DEPORTIVO MLB

Cargando...

NBA

Reaves (Lakers) y Durant (Rockets), en duda para el tercer partido.


Austin Reaves, quien ha permanecido fuera por una distensión de grado 2 en el oblicuo izquierdo, está en duda para el Juego 3 entre Lakers y Rockets; Kevin Durant, también está en duda por un esguince en el tobillo izquierdo.


Austin Reaves, quien ha permanecido al margen debido a una distensión de grado 2 en el oblicuo izquierdo, ha visto mejorado su estatus a "en duda" para el tercer partido de la serie de primera ronda de Los Angeles Lakers contra los Houston Rockets; por su parte, la estrella de los Rockets, Kevin Durant, figura también como "en duda" debido a un esguince en el tobillo izquierdo, según se anunció este jueves.

El partido del viernes se celebra poco más de tres semanas después de que Reaves sufriera la lesión durante la derrota de L.A. por 139-96 ante el Oklahoma City Thunder, el pasado 2 de abril. En ese mismo encuentro, Luka Doncic sufrió una distensión de grado 2 en el isquiotibial izquierdo. Doncic figura como "baja" para el tercer partido.

Reaves comenzó su programa de regreso a la actividad a principios de esta semana, iniciando con trabajo individual en la cancha (uno contra uno) el martes, según informó el entrenador de los Lakers, JJ Redick.

Reaves, de 27 años, promedió la mejor marca de su carrera con 23.3 puntos durante la temporada regular, registrando un 49% de acierto en tiros de campo (36% en triples), además de 5.5 asistencias, 4.7 rebotes y 1.1 robos por partido.

Por el otro lado, Durant se perdió el primer partido de la serie debido a una contusión en la rodilla derecha.

El jugador de 37 años regresó para el segundo partido y lideró a Houston con 23 puntos, producto de una efectividad de 7 de 12 en tiros de campo, en 41 minutos de juego; sin embargo, los Lakers se llevaron la victoria por 101-94, poniéndose 2-0 arriba en la serie. Durant tuvo dificultades en la segunda mitad del partido del martes, anotando apenas tres puntos con una efectividad de 1 de 5 en tiros, y cometiendo cinco de sus nueve pérdidas de balón (la peor marca de su carrera en postemporada) tras el descanso.

Sin Reaves ni Doncic, L.A. cerró la temporada regular con un balance de 3-2, cayendo del tercer al cuarto puesto en el cuadro de playoffs de la Conferencia Oeste, lo que propició su emparejamiento con los Rockets, quintos clasificados.

El alero suplente de los Lakers, Jake LaRavia, también se encuentra lidiando con un esguince de tobillo derecho de "grado muy bajo, de carácter leve", sufrido durante el segundo partido, según declaró Redick tras el entrenamiento del jueves, antes de que el equipo tomara su vuelo rumbo a Houston. Redick añadió que la resonancia magnética en el tobillo de LaRavia resultó limpia y que LaRavia no figuraba en el informe de lesiones para el tercer partido.

LeBron James y cómo logra lo imposible: vencer al tiempo.

'El Rey' no ha muerto. Cada que vez que lo sentimos terminado, LeBron James se levanta para ofrecer un capítulo más de su grandeza con los Lakers.


LeBron James ganó un partido imposible. No el del sábado contra los Houston Rockets. Tampoco el del martes. LeBron ganó una batalla que ha sido imposible para la humanidad: vencer al tiempo. Sueñan los griegos, en vano, bañarse dos veces en un mismo río. Volver, en la adultez, a la adolescencia, al menos por un rato.

A esta altura, ya no importa quién es el mejor. No es eso lo que está en juego. Ni siquiera el legado. LeBron es el físico más dominante de todos los tiempos, por lo que le dio la madre naturaleza pero también por lo que trabajó para exprimirlo al máximo. Es un nivel de triple-doble a la edad en la que absolutamente todos están de vacaciones. LeBron jugó contra los padres y repite contra los hijos. Es el Rey. Pero más que Rey, ha sido el Dios Cronos, devorando sus versiones anteriores para construir nuevas.

Cada que vez que lo dimos por muerto, cada vez que lo sentimos terminado, se levantó para un capítulo más.

Perseverancia. Metodología. Control. Obsesión con las dietas alimenticias, con las horas de gimnasio, con la precisión del sueño. Con la recuperación en cámaras hiperbáricas. Todo está cronometrado, trabajado al detalle. Se llegó a afirmar que LeBron gastaba más de un millón y medio de dólares por año en su cuerpo. En esto, James ha sido un ejemplo incomparable para las nuevas generaciones: el único lugar en el que éxito está antes que trabajo, es en el diccionario.

Los Lakers, sin Luka Doncic ni Austin Reaves, estaban listos para poner la otra mejilla ante Houston en su serie. Lo sabía JJ Redick, lo sabían los rivales. Lo sabíamos nosotros. Pero LeBron, sin estar en Philadelphia, se disfrazó de Rocky Balboa. "Aún no escuché la campana", pareció decir de musculosa y pantalones cortos. Guió, en el segundo partido ante los Rockets en el Staples Center, a su equipo en puntos, rebotes y asistencias. Volvió, incluso, a superar a Kareem Abdul-Jabbar como el más veterano en la historia en tener un juego 25 puntos en playoffs.

Allá va de nuevo la leyenda de Dorian Gray en su versión deportiva. El cuadro envejece, pero el reflejo se mantiene intacto al paso de los años. Los músculos tensos, la mirada de lince, el vuelo rasante hacia el cilindro para volver a escuchar el alarido. Una constante en su carrera, el eterno resplandor de una mente que no necesita recordar. Porque el pasado es presente. Y su presente también parece tener futuro.

LeBron James es ahora una flecha que nos une a los perseguidores. En qué momento el tiempo se detuvo. En qué momento pasó tanto tiempo. Su cronómetro biológico es único. Allá vamos, entonces, los que unimos fotogramas para formar el plano secuencia de un atleta infinito. La historia sin fin en su versión deportiva. Su reloj, que es diferente al nuestro. Nuestro reloj, que se parece al suyo, pero que viaja más rápido. La niñez, la pubertad, la adolescencia, la madurez. Los amigos, los padres, los hijos. Y LeBron James, como un Gran Hermano observándolo todo a través de las épocas. Protagonista y público. Una avenida de doble mano. James es una pieza del rompecabezas de nuestras vidas en distintos escenarios. LeBron joven, LeBron adolescente, LeBron en plenitud, LeBron vigente. Pero nunca viejo. Nunca gastado. Nunca obsoleto.

Decía John Lennon: "La vida es aquello que pasa mientras estamos ocupados haciendo otra cosa". En la NBA, analogía de la vida para quienes amamos el básquetbol, LeBron James es la síntesis de todas esas cosas juntas.

41 años y contando.


1 comentario: