El viaje de los Azulejos de Phoenix a Anaheim el domingo no incluyó un vuelo chárter ni asientos de primera clase. En cambio, implicó tres autobuses, un trayecto de cinco horas por la Interestatal 10 y se sintió más como una escena de liga menor que de las Grandes Ligas.
El problema comenzó alrededor de las 4 p.m., cuando se detectó una falla mecánica en la palanca de mando del avión, el control principal para despegues y aterrizajes. Los Azulejos se enfrentaron a una decisión: esperar un avión de reemplazo desde Vancouver, que no habría llegado hasta las 10 p.m., o subir a las 60 personas del grupo a autobuses para el largo recorrido.
Como suele ocurrir en el deporte, el piloto John Schneider llevó la decisión a votación del equipo. La opción de viajar en autobús ganó por unos 30 votos, ya que la mayoría prefirió salir de inmediato. Sin embargo, no todos quedaron contentos; Schneider bromeó con que el veterano Max Scherzer ya le había enviado una citación de “tribunal canguro” por la decisión.
“Vamos a ir a juicio”, dijo Schneider en tono de broma el lunes. “Pero sacamos lo mejor de la situación”.
Mientras el resto del grupo abordaba los autobuses, el equipo hizo una excepción importante. El abridor Dylan Cease, programado para lanzar en medio de una rotación afectada por lesiones, viajó en un vuelo comercial para asegurarse de estar descansado.
Ese descanso extra fue clave el lunes por la noche. Cease lució dominante desde el inicio, ponchando a 12 en cinco innings. Aunque trabajó cuentas largas que elevaron su conteo de lanzamientos a 110, su actuación fue la base de la victoria 5-2 de los Azulejos.
“Probablemente dormí un par de horas más que los demás”, destacó Cease. “No tener que estar sentado incómodo tanto tiempo ayudó. Un viaje de seis horas en autobús habría sido como en ligas menores. Habría estado bien, pero volar fue mejor”.
La capacidad de Cease para conseguir ponches es vital para Toronto, que tiene poco margen en su rotación. Con el puertorriqueño José Berríos, Trey Yesavage, Shane Bieber y Cody Ponce en la lista de lesionados, su salida fue justo lo que el equipo necesitaba para abrir la serie con triunfo.
El astro dominicano Vladimir Guerrero Jr. aportó el primer golpe en el tercer episodio con un jonrón de 430 pies al jardín central, extendiendo su racha de juegos con hit a 11. Aunque los Angelinos empataron rápidamente, los Azulejos siguieron sumando en los innings finales para darle margen al bullpen.
Braydon Fisher, Louis Varland, Tyler Rogers y Jeff Hoffman se combinaron para cuatro entradas en blanco como relevistas, con Hoffman ponchando a los últimos tres bateadores en el noveno para asegurar la victoria.
“Estuvieron geniales. Todos, de verdad”, dijo Schneider. “Fisher salió de un problema tras una base por bolas al inicio con una doble matanza, y ya hablé de Louis, luego Rogers entrando y haciendo lo que sabe hacer. Y Hoffman… realmente te gusta cómo se acomoda todo cuando el abridor llega a cinco entradas. Te gusta aún más cuando llega a seis, pero hoy todos asumieron su rol y cumplieron con su parte”.
El viaje terminó convirtiéndose en una experiencia de unión, aunque algo apretada. Schneider describió cómo viajaba rodeado de cajas de agua sin poder reclinar su asiento, mientras el coach de tercera, el dominicano Carlos Febles, roncaba en el pasillo. Incluso hubo amenaza de karaoke, pero la mayoría se quedó dormida antes.
“Era justo lo que necesitábamos”, manifestó Schneider. “Sacamos lo mejor de la situación… y todos llegamos sanos y salvos”.
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