Un relevista no gana el Cy Young desde 2003. Así puede Miller poner fin a la sequía
En las 22 temporadas desde que Eric Gagne ganó el Premio Cy Young de la Liga Nacional en 2003, los votantes prácticamente han dejado de lado a los relevistas.
Solo un brazo del bullpen entre 2009 y 2025 ha terminado siquiera entre los tres primeros en cualquiera de las dos ligas. Emmanuel Clase lo hizo en 2024, al quedar tercero en la votación de la Liga Americana tras una temporada de 47 salvamentos y una efectividad de 0.61, lo que refleja lo increíblemente alto que es el listón que enfrentan los relevistas en la carrera por el Cy Young debido a su menor volumen de trabajo en comparación con los abridores.
Ahí es donde entra el cerrador de los Padres, Mason Miller. Ningún lanzador en Grandes Ligas, abridor o relevista, ha sido tan dominante como el derecho de recta poderosa este año.
Es cierto, el fin de la racha sin permitir carreras de Miller, en parte debido a una polémica decisión de fair o foul, sí representa un ligero golpe a su candidatura al Cy Young. El derecho lanzallamas acumuló 34.2 innings consecutivos sin permitir carrera desde agosto de 2025, la octava racha más larga para un relevista en la Era de Expansión (desde 1961).
Tiene una efectividad de 1.17 tras su presentación del miércoles, lo cual obviamente luce menos impresionante que 0.00. Pero no lo descarten todavía.
Será difícil, pero Miller aún tiene oportunidad de convertirse en el décimo relevista en ganar un Cy Young. Así es como podría convencer a los votantes. (Todas las estadísticas a continuación son hasta el miércoles).
1. Una temporada perfecta de 50 juegos salvados
Aunque Miller permitió un par de carreras ante los Cachorros el lunes, todavía no ha desperdiciado ninguna oportunidad de salvamento esta temporada, mientras suma 10 rescates, la mayor cantidad en las Mayores.
Liderar las Grandes Ligas en salvados sería un buen mérito para Miller. Seis de los últimos siete relevistas que ganaron el Cy Young lo hicieron. Alcanzar los 50 salvamentos, algo que nadie logra desde que el puertorriqueño Edwin Díaz lo hizo en 2018, también fortalecería su candidatura.
El verdadero premio, sin embargo, sería una temporada perfecta de 50 rescates, justo lo que logró Gagné en 2003: 55 de 55 en oportunidades de salvamento, como parte de una racha de 84 conversiones consecutivas entre 2002 y 2004.
Gagne es el único lanzador desde que el salvado se convirtió en estadística oficial en 1969 en registrar una tasa de conversión del 100% en una campaña de 50 juegos salvados. Otros tres lo han logrado en temporadas de al menos 40 salvados, y cada uno terminó entre los cinco primeros en la votación del Cy Young de su liga.
Tasa de conversión del 100% en una temporada con 40 o más salvados
Desde que el juego salvado se convirtió en estadística oficial en 1969
• Zack Britton, Orioles de 2016: 47 de 47 (cuarto en el Cy Young de la Liga Americana)
• José Valverde, Tigres de 2011: 49 de 49 (quinto en el Cy Young de la Liga Americana)
• Brad Lidge, Filis de 2008: 41 de 41 (cuarto en el Cy Young de la Liga Nacional)
• Eric Gagne, Dodgers de 2003: 55 de 55 (ganó el Cy Young de la Liga Nacional)
Miller podría asegurarse un puesto entre los cinco primeros con una temporada perfecta de 40 juegos salvados. Si va aún más allá y se une a Gagne como los únicos lanzadores en registrar una tasa de conversión del 100% en una campaña de 50 salvamentos, será difícil para los votantes dejarlo fuera de los tres primeros.
2. Dominio histórico (y algo de ayuda de sus compañeros)
Por supuesto, Gagne no ganó solo por su racha de salvados. Fue parte de un paquete más amplio que llevó a los votantes a romper con la tendencia. Terminó 2003 con una efectividad de 1.20, un WHIP de 0.69, un FIP de 0.86 y una tasa de ponches de 44.8%.
Miller se mueve en un terreno similar, e incluso más dominante. Su FIP y su tasa de ponches, en particular, cuentan la historia de un lanzador que podría ser aún más difícil de batear que Gagne.
El FIP, o pitcheo independiente de la defensa, se enfoca únicamente en los eventos que el lanzador controla directamente, ponches, bases por bolas, pelotazos y jonrones. La estadística se expresa en la misma escala que la efectividad.
Esta temporada, Miller ha registrado un FIP negativo (-0.07) mientras ha ponchado a 29 de los 54 bateadores que ha enfrentado (53.7% de ponches). Tiene la oportunidad de registrar el mejor FIP y la mejor tasa de ponches para cualquier lanzador en una temporada de la Liga Americana o Nacional con al menos 50 innings lanzados.
Miller también podría recibir un impulso en la narrativa ante los votantes si los Padres continúan el paso de los Dodgers, un equipo de gran poder ofensivo, en el Oeste de la Liga Nacional. Aunque su ofensiva ha tenido dificultades este año, San Diego está a solo medio juego de Los Ángeles en la lucha por el primer lugar. Miller ha sido una gran razón de ello.
3. Un grupo de abridores en la Liga Nacional sin un claro favorito
Como muchos relevistas élite antes que él, aquí es donde Miller podría encontrarse con problemas. Es posible que logre todo lo anterior, una temporada perfecta de 40 o incluso 50 salvamentos, además de un FIP y una tasa de ponches récord, con una efectividad cercana al 1.20 que tuvo Gagne en 2003, y aun así no ganar.
Como muestra nuestra primera encuesta del staff sobre el Cy Young de 2026, hay varios contendientes fuertes entre los abridores de la Liga Nacional, incluyendo al ganador de 2025 Paul Skenes, el novato de los Mets Nolan McLean y la superestrella de doble vía de los Dodgers Shohei Ohtani.
Dicho esto, Miller podría beneficiarse de un panorama sin un claro favorito, uno en el que ningún abridor se separe como la opción obvia al final de la temporada, lo que dejaría a los votantes con la posibilidad de premiar al lanzador que haya sido el mejor entrada por entrada.
Eso fue lo que ocurrió en 2003, hasta cierto punto. Jason Schmidt (segundo lugar) y Mark Prior (tercer lugar) tuvieron grandes temporadas, pero en ese entonces los votantes aún le daban mucho peso a las victorias de los lanzadores. Ninguno alcanzó las 20 victorias ni hizo lo suficiente en otros aspectos para diferenciarse claramente, lo que abrió la puerta para elegir al cerrador que estaba haciendo historia.
En cualquier caso, Miller no puede controlar lo que suceda con el resto de los contendientes. Lo único que puede hacer es seguir fortaleciendo su candidatura y esperar que eso haga imposible que los votantes lo ignoren.

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